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¿Eres un líder o un gerente? ¿Lideras a tu gente o administras un negocio?

Esta pregunta ha rondado la cabeza de muchos empresarios y ha inspirado diversos intentos por explicarlo. La diferencia parece simple, aunque todavía quedan de los que creen que ser un gerente  automáticamente te convierte en líder.

Usando solo sentido común, podemos postular que la principal diferencia radica en la forma en que se motiva al equipo para buscar un objetivo en común. Pero haremos otro esfuerzo y revisaremos 7 grandes diferencias entre Líder y Gerente, que nos ayudarán a entender mejor a estos dos personajes, y por qué no, clasificarnos de acuerdo a nuestras propias características.

Los líderes buscan la visión, los gerentes se enfocan en los objetivos.

Los líderes establecen un negocio exitoso al compartir su visión con el equipo. En vez de criticar qué le falta a su gente, los empoderan para ser parte de algo más grande.

Por otro lado, los jefes se enfocan en mantener un lugar de trabajo conductivo, estableciendo metas y objetivos medibles que ayuden a los líderes a saber si el negocio avanza hacia su visión.

Controlan situaciones y manejan personas para alcanzar o sobrepasar sus objetivos.

Los líderes inician el cambio, los gerentes mantienen la estabilidad.

Los líderes encuentran su propósito en iniciar el cambio.

Visualizan su empresa como una de las más innovadoras y progresivas en la industria, y para lograrlo, provocan y adoptan cambios incluso si el sistema actual funciona bien.

Si hay una manera más efectiva y eficiente de hacer las cosas dentro de su negocio, son la primera persona en promover este cambio en todos los niveles de la organización.

Por otro lado, los gerentes se quedan con lo que funciona, aseguran que el sistema actual está funcionando bien y mejoran los sistemas, estructuras y procesos, si es necesario, para hacerlos más efectivos.

Los líderes toman riesgos, el gerente minimiza el riesgo.

Los líderes están decididos a probar cosas nuevas, incluso si hay un riesgo inevitable presente.

En lugar de desanimarse, ven estos riesgos como un signo de éxito potencial, como un éxito garantizado si diseñan su visión correctamente.

Los gerentes trabajan para minimizar los riesgos que están siempre presentes en el día a día del negocio. En lugar de abrazar estos riesgos, buscan evitar y controlar estos problemas para evitar interrupciones dentro de la compañía.

Los líderes piensan a largo plazo, los gerentes trabajan a corto plazo.

Lo que distingue a un gran líder de los demás es que tienen la firme determinación de hacer las cosas que quieren, comprometidos con esto a largo plazo.

Incluso sin recibir recompensas de manera regular y constantemente golpeados por reveses, los líderes siguen motivados para cumplir sus objetivos.

En contraste, los gerentes están más enfocados en los objetivos a corto plazo, buscando recompensas y elogios más inmediatos que los grandes y distantes.

Los líderes descansan en el aprendizaje, los gerentes dependen de las habilidades existentes.

Los líderes no descansan en sus laureles. Si sienten que sus habilidades se están oxidando, no están aprendiendo nada nuevo y valioso todos los días, comenzarán a buscar personas que los ayuden a crecer y expandir su forma de pensar.

Los gerentes se enfocan más en mejorar los aspectos que los han hecho exitosos, perfeccionando las habilidades existentes y adoptando conductas comprobadas.

Los líderes construyen una relación, los gerentes establecen procesos y sistemas.

Los líderes siempre son buenos con las personas, generalmente tienen un carisma positivo que los ayuda a atraer a las personas, para  luego aprovechar sus talentos en una causa mayor.

Para hacer realidad su visión, los líderes generan confianza y lealtad entre su gente y entregan beneficios que no solo ayudarán a sus seguidores a tener éxito en sus carreras, sino también a convertirse en mejores personas en la sociedad.

A los gerentes se les paga para establecer la estructura y los procesos necesarios para alcanzar las metas y objetivos del negocio.

Están orientados al proceso y buscan resultados de sus subordinados. Se aseguran de que todos estén cumpliendo con su parte en el cumplimiento de las metas y objetivos comerciales.

Los líderes tienen seguidores, los gerentes tienen subordinados.

Sobre todo, los líderes tienen seguidores que están dispuestos a contribuir con sus talentos, conocimientos y habilidades para ayudar a construir la marca y alcanzar los objetivos a largo plazo.

Los seguidores también los apoyan fuera del negocio, incluso siguiéndolos en sus redes sociales, lo que aumenta su visibilidad y credibilidad.

Por otro lado, los gerentes tienen subordinados que trabajan para ellos y, en general, hacen lo que se les ordena.

Su estilo de gestión es de naturaleza transaccional y sus subordinados buscan conseguir las recompensas prometidas.

Más allá de estas diferencias, es importante recordar que muchas personas, especialmente las que tienen sus propias pequeñas empresas, dirigen y administran al mismo tiempo, por lo que pueden tener una combinación de estos comportamientos.

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