Lección de la última crisis

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La economía está compuesta de ciclos positivos y negativos. Así lo saben y entienden prácticamente todos, desde las empresas hasta los trabajadores, pasando por las autoridades gubernamentales, políticas, culturales y hasta religiosas. Aún así, persiste un grupo interesado en sembrar el pánico ante un período de desaceleración económica —sean cuales sean sus causas— y hacer creer que el fin del mundo está más cerca de lo que pensamos.

Pues bien, en el mundo corporativo de países desarrollados cada vez toma más fuerza la filosofía de enfrentar las tempestades como equipo, en vez de lanzar por la borda uno de sus principales activos: su gente, su talento. Las personas.

Ya en la crisis subprime que azotó con fuerza a Estados Unidos y también al resto del mundo, el director de los medios especializados RRHH Magazine, Postgradum y ForoRH, Raúl Piriz, sostenía que ”desde una perspectiva positiva, el impacto de la incertidumbre en las estrategias de negocio ha llevado a sus directivos a materializar, con muy pocos recursos, estrategias de expansión de mercados y retención de clientes sin planes preconcebidos, poniendo a prueba su asertividad y su visión de los negocios. En contra, también ha llevado a otra parte de directivos, a afrontar la crisis con estrategias sin futuro, apostando por las reducciones de plantilla y los recortes presupuestarios en áreas estratégicas como son la formación, el desarrollo y la tecnología”.

“Con el paso de los meses —agrega— y la perpetuidad de la crisis, las empresas siguen luchando contra esta incertidumbre, pero las que han apostado por la austeridad, el control de gastos, el trabajo duro, y la flexibilidad, a la espera de una reactivación, han conseguido mantener su competitividad y continúan en el mercado” (Columna: “El juego de la incertidumbre en el negocio de los RRHH”, publicada en el blog de Microsoft el 14 de junio de 2011).

 

Robert Chapman, CEO de la empresa norteamericana Barry-Wehmiller, ha acuñado el concepto truly human leadership (verdadero liderazgo humano), que apunta a “transformar las vidas de las personas con un liderazgo centrado en las personas”. Para él, estas no son solo palabras de buena crianza para un seminario, para Bob Chapman son la esencia de la política que aplicó en esta empresa cuando debió atravesar los difíciles momentos de aquella crisis económica.

 

A pesar de que el directorio le exigió recortar gastos en cerca de 10 millones de dólares, principalmente por la vía de despidos masivos. Él se rehusó y aplicó un plan de vacaciones sin remuneración para todos los trabajadores, por un máximo de cuatro semanas. De esta manera, todos sufrirían un poco y seguirían en la empresa, en vez de sufrir mucho por la cesantía ¿Qué ocurrió? La moral de la gente se elevó e incluso lograron ahorrar cerca de 20 millones de dólares.

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